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Noa: "Hoy hay muchísima porquería
musical"
EXÓTICA NACIDA EN TEL-AVIV Y DE ORIGEN YEMENÍ,
VIVIÓ DESDE LOS 2 HASTA LOS 17 AÑOS EN NUEVA YORK. Foto: PEPE
ENCINAS IMMA FERNÁNDEZ BARCELONA
VUELVE AL FESTIVAL DE LA PORTA
FERRADA
La portentosa voz de la cantante israelí regresa hoy a Sant Feliu
de Guíxols, esta vez con versiones de clásicos del jazz.
--¿Por qué este regreso a sus orígenes, al jazz?
--Llevo un año preparando el nuevo disco, que se lanzará a
principios del 2008, y necesitaba un respiro, hacer una gira ligera
y divertida. He venido muchas veces a España y esta vez les voy a
sorprender con una cara muy distinta.
--¿Cómo será?
--Más espontánea, libre y traviesa; menos contenida que en
mi faceta de cantautora. Serán clásicos del jazz bajo mi ángulo
personal. Títulos como Fascinating rhythm, Anything goes, del que
haré una versión rap, con letra política, que improviso en cada
show; Falling grace, How about you, This masquerade, de George
Benson, y un homenaje a Pat Metheny, mi mentor, entre otras.
--¿Su amor al jazz nació durante su adolescencia en Nueva
York?
--Sí, allí iba a los clubs; mis favoritas son Ella
Fitzgerald, Billie Holiday y Sara Vaughan. Siempre me ha interesado
el jazz, aunque mis ídolos fueron cantautores como Paul Simon y
Joni Mitchell. Cuando llegué a Israel estudié en la escuela de
jazz y música contemporánea fundada por Gil Dor, considerado el
mejor jazzman israelí. Fue mi maestro y empezamos a trabajar
juntos, y le animé a abordar otras músicas. Y así llevamos casi
18 años, compartimos la misma filosofía de vida.
--¿Cómo será su nuevo disco?
--Aún estamos trabajando, pero está influido por mis raíces yemenís.
--En Yemen murieron este verano ocho turistas españoles. Un gran
lastre para un país maravilloso..
--Una gran tragedia. Yo no he podido ir nunca porque soy judía,
y hay muchos países en los que no puedo entrar. Le dije una vez a
Simon Peres que me llevara con él, pero no pudo ser. Espero poder
ir algún día, me han dicho que es precioso. --Como madre de dos niños,
no tiene miedo de vivir en Israel.
--Cualquier lugar es peligroso. Se vio en Madrid o con el conflicto
del País Vasco. Cuando era pequeña y vivía en el Bronx mi madre
no me dejaba ir a la calle a jugar. En Israel hay áreas ocupadas
peligrosas, pero hay otras seguras, como donde vivo. Además, mi
vida no se guía por el miedo, sino por la esperanza.
--Como abanderada del diálogo palestino-israelí, ¿nunca pensó en
colaborar con la orquesta mixta de Barenboim?
--Sí, les escribí una carta, pero no recibí respuesta.
--Ha cantado con Serrat, Bosé, Drexler... ¿Quién será el
próximo?
--No tengo ofertas, pero estoy dispuesta. Me gustaría repetir
con Serrat. Y quizá haga algo flamenco.
--¿Está abierta a todas las músicas?
--Me gusta la buena música. Pero ahora se hace muchísima mierda;
las porquerías comerciales salen como setas. La música es algo muy
subjetivo, a unos puede gustar una cosa y a otros, otra, pero los
artistas tenemos una responsabilidad: debe haber calidad. Pero ahora
solo importa el dinero, en todo. Ya no hay gente con motivaciones
puras. La avaricia está destruyendo el mundo. Ayer mismo leí una
noticia horrible sobre la matanza de gorilas en el Congo.
--¿Es partidaria de que se baje música en internet?
--Es una gran oportunidad para que todos los músicos sean
conocidos. Hay muchas cosas gratuitas en internet, ¿por qué no la
música? Que pague la publicidad, Coca-Cola, por ejemplo, y que la música
llegue al pueblo sin pasar por la grandes compañías. Creo que
estamos al borde de una gran revolución.
--Y de la necesaria revolución en Oriente Próximo, ¿con Ehud
Olmert está más cerca la paz?
--Siempre he sido optimista. Y siento mucho los grandes errores por
ambas partes. Creo que al final la gente elegirá una vida normal.
Olmert lo está intentando, pero es un proceso muy complejo. ¿Sabe?
Pienso que habrá una mejor oportunidad si cambia el Gobierno en
EEUU. Rezo para que Hillary Clinton sea presidenta. Obama no está
mal, pero mejor Hillary; sé que mediará por la paz en Oriente Próximo.
--Una mujer al timón del mundo.
--Es mi gran esperanza. Aunque a lo mejor llega el apocalipsis.
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